Sabemos que la creación, en sus diversas acepciones, es el alimento del intelecto, el motor de la evolución y el desarrollo del ser humano. Y que sobrepasando los obstáculos siempre ha seguido su ritmo imparable a través
de todas las épocas.

También, sabemos que el comportamiento humano no es una simple reacción frente al entorno, sino que es un proceso interactivo de construcción para con este entorno.
Nuestro pequeño país, abierto hacia el mar y abrazado por una gran diversidad de culturas, ha sido y es la acogedora cuna de numerosos artistas.
De este modo, las Islas Baleares y su hábitat podrían ser definidos como el taller o laboratorio idóneo de imaginaciones y resoluciones creativas.
La extensión expresiva de nuestros creadores proporciona la unidad de conjunto, y la multiplicidad de elementos conforman una parte, tan singular como esencial, del caleidoscópico recital isleño.
Cabe decir, que las Islas Baleares son un lugar geográficamente estratégico, propicio para la creación y la búsqueda de los valores profundos, donde pasado y presente se retroalimentan en la mirada puesta hacia la expansión y el futuro. Se trata de una simbiosis que se genera en la idiosincrasia nativa, en la calidez ambiental y en las cualidades de una luz especial que reverbera sobre un mar de mil tonalidades, que ha dado artistas tan significativos como Juli Ramis, el pintor mallorquín de mayor fama internacional durante la primera mitad del siglo XX. Y que, también, ha sido fuente de inspiración para una larguísima nómina de artistas de otros lugares: basta citar el magistral Anglada Camarasa o al universal Joan Miró. Joan Bennàssar, Maria Carbonero, Joan Costa, Ñaco Fabré, Toni Garau, José Menéndez Rojas, Luis Maraver, Mariano Mayol y Miquel Planas es la acreditada y cuidada selección de artistas que, desde siempre, han bebido de las fuentes y singularidad de nuestra propia historia. Es cierto que el amor o el desamor son generadores de las grandes hazañas en cualquier manifestación artística, pero, también es evidente que la profesionalidad es un grado y que tanto en la música, la literatura, el teatro o las artes plásticas, además de grandes dosis de amor es imprescindible contar con la categoría profesional suficiente para desarrollar una obra y una trayectoria coherente y formal en sus planteamientos como es el caso de los nueve excelentes y reconocidos artistas mallorquines que integran esta exquisita exposición, significativamente denominada “Art ran de mar”. Por mucho amor que uno sienta hacia la causa, no será un excelente artista de la noche a la mañana, genios como Leonardo, Mozart o Shakespeare… han existido, pero, para el resto de los mortales además de las habilidades particulares, más o menos innatas, es necesario poseer el oficio que da el trabajo constante, paciente, pertinaz e incluso obsesivo para estar por encima de esta línea que separa los artistas de los que creen serlo. Por ello, el día a día de los auténticos creadores como los que ahora The Art Signatures presenta, en Art Basel Center, está constituido por la dedicación férrea y rigurosa al trabajo creativo a fin de asumir y desarrollar la valiosa tarea de una acción brillante y un amor incondicional a las artes que, como se ha citado anteriormente, son el motor de la civilización y la cultura.

Gudi Moragues Jaulin du Seutre
Crítica de Arte